Yoga y Naturaleza
Silvi-Terapia
«El sistema de la naturaleza es a la vez el sistema de nuestro espíritu. […] Mientras soy idéntico a la naturaleza, comprendo tan bien lo que es una naturaleza viva como entiendo mi propia vida; […] pero en cuanto me separo y conmigo separo todo lo ideal de la naturaleza, no me queda nada más que un objeto muerto y dejo de concebir cómo es posible una vida fuera de mí. […] La naturaleza ha de ser el espíritu visible; el espíritu, la naturaleza invisible.
Fiedrich Wilhem Joseph SCHELLING, Ideen zu einer Philosophie der natur (Ideas para una filosofía de la naturaleza), 1797.
¿Qué es silvi-terapia o baño de bosque?
A principios de la década de los ochenta el Ministerio de Agricultura y Pesca en Japón crea el término conocido como «Shinrin Yoku», traducido como «Baños de Bosque», que hace referencia con una técnica de sanación que restaura la salud física y psicológica del Ser humano. La idea central es que a través de la experiencia de utilizar los cinco sentidos (vista, olfato, oido, tacto y gusto), se tenga un contacto directo con los elementos que conforman un bosque en el entendido que, cuando el conjunto cuerpo-mente es expuesto a un ambiente natural se obtienen efectos muy positivos para la salud física y mental de los participantes. Se estimula el sistema inmunitario, reduciendo la ansiedad y la depresión.
La silviterapia o baños de bosque son parte de la cultura japonesa, y se considera como una terapia en la medicina preventiva.
Están muy bien documentados los hallazgos científicos que avalan sus resultados positivos en la salud. La terapia de naturaleza como una forma de preservar la salud y como un modelo universal alcanza muy buenos resultados en la reducción de los problemas derivados de nuestro ritmo actual de vida, como es el conocido estrés y una de sus versiones más actuales como el tecno-estrés, que viene asociado a los términos tecno-ansiedad y tecno-cansancio.
Dispone de cuatro etapas: incredulidad, fatiga emocional, ansiedad e ineficiencia.
La relación del Ser humano con la naturaleza también descansa sobre la hipótesis de la Biophilia», que suele traducirse como «tendencia o amor hacia lo vivo». Viene del latín «bio» que significa vivo, y «philia», que se refiere a un tipo de amor fraternal que se traduce como amistad o afecto.
El concepto fue utilizado por primera vez en 1973 por el psicólogo y filósofo Erich Fromm para refereirse a la «atracción por la vida». Y luego, en 1984 por Edward O. Wilson, donde el biólogo establece que la capacidad de maravillarnos por la vida que nos rodea en una capacidad innata, presente geneticamente en los seres humanos debido a que todo el proceso de evolución de nuestra especie ocurrió inmerso en el proceso de evolución del propio planeta.
Somos parte y consecuencia de la Madre Tierra, de su generosidad y de sus distintos procesos naturales, por lo que la conexión con ella está descrita como una de las necesidades más importantes tanto en el ámbito físico, mental como emocional.
Hoy en día ya hay muchas investigaciones al respecto cuyos resultados evidencian beneficios para la salud y el bienestar humanos. Entre ellos destacan: mejoría de la función cardiovascular, en los índices hemodinámicos, neuroendocrinológicos, metabólicos, de inmunidad, antiinflamatorios, antioxidantes y electrofisiológicos. También mejoran notablemente el estado emocional, la actitud frente a la vida, recuperación de estados psicológicos y fisiológicos alterados, mejora el humor y la autoestima.











¿Cómo son las sesiones?
La Silviterapia consiste en un paseo intencional por la naturaleza para sumergirse en su ambiente a través de una conexión mediante la experiencia sensorial. Despertar la sensación de estar presentes en la naturaleza y acercarse a ella más allá de lo que solemos hacer habitualmente en una visita al campo.
Iniciamos las sesiones en plena naturaleza con una breve reflexión-orientación en torno a la experiencia que nos vamos a llevar puesta.
Seguimos con un paseo-caminata consciente, una inmersión en el paisaje donde van disolviéndose las fronteras dentro/fuera. Se van potenciando las capacidades de nuestra mente como la contemplación, sensibilidad, sutileza, etc, abriéndonos con cada paso hacia un diálogo sereno entre el ambiente natural y uno mismo.
El camino nos conduce hasta un paraje de singular belleza donde nos invita a detenernos y realizar una sencilla práctica de estiramiento muscular. También dedicamos un espacio a nuestra respiración. Recuperar la conciencia respiratoria, recuperar el hábito saludable de respirar de acuerdo a los recursos con los que la naturaleza nos ha dotado para obtener el máximo aprovechamiento de los mismos.
Recordar que no hay nada más importante que respirar y nada más saludable que hacerlo correctamente mientras nos fundimos con el aroma de la Tierra, musgo, las flores aromáticas, el cedro, roble, la humedad …..
La última parte del encuentro en el bosque lo dedicamos a profundizar en la experiencia sensorial a través de los órganos de los sentidos, y terminamos con una práctica de relajación o de meditación.



«La naturaleza de la realidad no es otra que la conciencia, que, huelga decir, no se limita únicamente a su modo humano individual»
